De The Good Fight: Karma Is A Bitch, Bitch

Después de trailers, teasers y fotografías de promoción, con la curiosidad aumentando, ha llegado The Good Fight, el spin-off de The Good Wife, protagonizado por Diane Lockhart liderando el girl power que promete darnos esta serie. Si quieres enterarte de lo que ha ocurrido, no dudes en seguir leyendo.

 

Lo reconozco: me ha costado meterme en The Good Fight. Una parte de mí, después de ver el episodio, sigue luchando contra ello, intentando rechazarlo, pero a otra le ha gustado y al menos se ha reído y ha vitoreado. Sí, es posible que sea porque mi amado Cary Agos no esté, pero también lo achaco a que creo – sólo creo – que había cerrado mi etapa con la serie y que había terminado mal tanto con Diane como con Lucca. Pero, como dice el dicho, “la curiosidad mató al gato” y no me he podido resistir.
Mi corazón se ha roto con estos dos
El tufillo a The Good Wife y a la historia que nos trajo a Alicia Florrick a nuestras vidas está por todas partes. Empiezo mi repaso con Diane, quien ha decidido retirarse de ese bufete compuesto por doscientos mil nombres – seguimos con el gag de los nombres de los bufetes, por si lo echábamos de menos – para disfrutar de su pasta y de su tiempo en un casoplón en la viña francesa que cuesta la friolera de un millón y medio de dólares. Diane vuelve a nuestras vidas como una diosa, con su pamela, su sonrisa de oreja a oreja y… cayendo en la hipocresía. Sí, lo siento, no he tardado mucho en darle para el pelo. Diane se quejaba de los enchufismos, de que Will contratase a Alicia allá por la primera temporada de The Good Wife, pero ella ha pecado en el mismo punto con su ahijada Maia, quien acaba de aprobar el examen para ejercer la abogacía. Lockhart está ahora mismo inmersa en el caso Rindell y será el padre de Maia, Henry, quien no ha hecho realmente nada con su plan de pensiones, el que la meta en el problemón de su vida: la bancarrota. Esto lleva a Diane a tener que replantearse su vida, empezando con la vuelta al bufete. Diane creía que David Lee, quien ya estaba construyendo castillos en el aire junto a Howard “¿por qué no te mueres ya?” Lyman, la iba a aceptar de vuelta y no estaba más equivocada. ¿En serio, Diane, después de siete temporadas – y ahora el spin-off– y sigues picando? Me mofo. Así que arruinada y sin bufete, Diane se dedica a pedir un trabajo en otros bufetes que, supuestamente, se la rifarían. Pero no va pidiendo un trabajo cualquiera, no señor mío, no, va pidiendo ser socia. SOCIA. A ver, Diane, bájate de la moto, mujer, que me da que no sabes cómo funciona el juego. Primero, como te han dicho, eres veneno – ¿esto no os suena de nada? Pista: Hitting The Fan –, por tus recomendaciones varias agrupaciones han perdido mucha pasta y encima te dedicas no a pedir un puesto pequeño, no, sino SOCIA. Esta mujer se piensa que Chicago es Lourdes, ¿no? ¿Oís eso? Es mi descojone eterno. Pero Lockhart va a tener suerte porque, si no la tuviese, el spin-off se nos iría un poco al garete. Así que Adrian Boseman, socio fundador de Reddick & Boseman, la invita a unirse a su bufete y OJO, como SOCIA. ¡Quiero la suerte de esta mujer! A ver si cuando salga de la facultad me dan un trabajo, ojo, como socia, de El País o de qué sé yo, pero no en un escalón más bajo, que yo no me rebajo. ¡Wow! Y, una pregunta, ¿esto no os huele a Alicia Florrick? A Diane le explota un problema grave en la cara (la bancarrota) – en el caso de Alicia, las infidelidades de su marido –, que la obligan a cambiar el rumbo de su vida – Diane, volver a la abogacía tras querer retirarse; en Alicia, volver tras quince años inactiva –, y encuentra una persona que la “rescata”, Adrian – Will Gardner en el caso de la Florrick –. Y claro, cómo no, tenían que llevarse a Maia a la que acaban de despedir. ¡Viva el enchufismo y dos veces en el mismo episodio! Ojalá tener contactos, oiga. Pero Diane, finalmente, se va por la puerta grande, preguntando si la quieren abierta o cerrada porque a ella ya le da igual. Creo que a sus antiguos socios también. En cuanto a su vida personal, me he quedado a cuadros al ver que está separada de Kurt porque, efectivamente, le puso los cuernos con una de sus estudiantes. Tras recomendarle que lo mejor es que se divorcien para que a él no le congelen las cuentas, Kurt se planta y dice que por él no, pero ella está totalmente convencida de que no hay ninguna posibilidad de reconciliación entre los dos. ¡Ay, madre! Algo dentro de mí se ha roto. ¡¿Por qué, si eran tan cuquis?! No te lo perdonaré jamás, Robert y Michelle King, JAMÁS.

Maia somos todos antes de un examen
La estela de Alicia Florrick también se puede ver en Maia Rindell ya que a ella también le afecta el escándalo de su padre como le pasó a la Florrick con su marido. Maia es veneno, al igual que lo fue Alicia, y mientras la primera está empezando de nuevas en el mundo de la abogacía, la segunda tuvo que volver por pura supervivencia, compitiendo con recién graduados – hola, Cary –. Pero Maia es muy diferente de Alicia y eso no se puede negar. Una de las cosas que más me ha gustado de ella es que su homosexualidad se muestra como algo muy natural, no es algo extraordinario ni mal visto. Es simplemente una pareja compuesta por mujeres que se quieren y se apoyan, y eso debería de ser suficiente. Y al igual que a una pareja heterosexual les pueden filtrar un vídeo porno, le pasa a una pareja homosexual aunque, en este caso, se ve que no son ellas. Y, lo más importante, Maia es un personaje principal y lesbiana, lo que me parece un acierto y una novedad respecto a The Good Wife. Mientras que en la serie madre teníamos a Kalinda, con su bisexualidad “encubierta” por la “flexibilidad”, mostrada como algo oscuro, en Maia se muestra como algo brillante, con luz propia. Aunque esto lo relaciono con los propios personajes. No podemos olvidar que Maia es una mujer blanca de familia rica mientras que Kalinda era una mujer hindú de familia aparentemente pobre cuya vida se ha basado en sobrevivir y huir de su exmarido. En la primera puede estar bien visto ser homosexual o bisexual mientras que a lo mejor, por los estigmas culturales, en la segunda no. Son dos formas de acercarse a la orientación sexual de una persona completamente diferentes y en base a ellas mismas, a sus características culturales y socieconómicas. Otra cosa en la que me recuerda Maia a Alicia es que es ella quien descubre la pieza clave del caso que conduce a una buena resolución del mismo y, en ambos casos, es un vídeo – aquí el vídeo del coche y en el piloto el vídeo de la bolsa –. Maia Rindell como personaje puede ser muy interesante de ver evolucionar, cómo se fortalece y va escalando en el nuevo bufete. Una muestra de ello ya ha sido decirle que no al abogado de la familia e irse por su cuenta con el apoyo de su novia.
Esta escena es TOP
La otra mujer que compone el trío protagonista, tal y como nos lo han vendido, es Lucca Quinn quien, no lo voy a negar, ni se ganó mi simpatía ni me importaba cómo y dónde estaría. Sin embargo, creo que podemos ver a una Lucca mucho más crecida desde la última vez. Se nota que se masca la tensión en el ambiente cuando está en presencia de Diane y es algo que, en próximo capítulos, al menos lo espero, nos digan qué pasó entre ellas dos. No sabemos cómo salió de Lockhart, Agos & Ugh pero supongo que terminó como el rosario de la aurora. Lucca se marchó a otros lares llamados Reddick & Boseman, un bufete compuesto en su 80% – por lo que dan a entender – por gente afroamericana y que, como ya estaba construido, utiliza los decorados de Florrick, Agos & Lockhart/Lockhart, Agos & Ugh/Lockhart & Gardner – una chapa de pintura, nuevos muebles y nuevos actores y para entrar a vivir, PERO A MÍ NO ME LA DAIS, MATRIMONIO KING –. No sé sabe muy bien el cargo de Quinn dentro del bufete – ¿socio junior? – pero se ve que le está yendo bastante bien. Esto se traslada también fuera del ambiente laboral con su follamigo – se nota que no es algo exclusivo –, cuyo culo sirve para darnos cuenta que la muchacha no es tonta. A favor de Lucca, tengo que decir que su escena junto con Maia en el baño le ha dado muchísimos puntos. Por una parte se nos ha mostrado a una mujer dura, decidida, que sigue teniendo cierta lealtad hacia Alicia pero, por otra, me ha sonado que se apropia de la experiencia de Alicia para dar clases a los demás y uff, eso me parece jugar con fuego. Yo he sacado esa lectura de esa escena, pero puedo estar completamente equivocada. Siguiendo un poco con el nuevo bufete, este va a vivir una gran revolución con la llegada de Diane, incluso antes de ello. Adrian ya ha discutido con Barbara Kolstad, una de las socias. Esta discusión me ha recordado bastante al principio de la sexta temporada de The Good Wife cuando Cary estaba preocupado por que el bufete perdiese su cultura, su identidad, y se oponía a que Diane tuviese los mismos privilegios de los que gozaban tanto Alicia como él. Y aquí, si me permitís, he visto algo de Cary en Barbara y lo que ha dicho ella lo he aplaudido. Sí, amiga Barbara, los rumores son ciertos: hasta que Lockhart no pone su culo de diosa en el círculo interno y da órdenes, ella no está tranquila. Pero también es inteligente, y bastante estratega, lo que pretende Adrian: robar a la mejor abogada del otro bufete para beneficiarse él. Lo que no me encaja aquí es el discurso de Lucca. Si supuestamente ha acabado todo no de muy buena manera, ¿esto significa que no tiene ningún tipo de rencor hacia ella? Está muy bien vender al adversario como un excelente profesional y bla, bla, bla, pero, ¿Lucca no siente ni padece o tiene su propia estrategia en cuanto a Diane? Ya se irá viendo. Lo que sí tengo claro es que creo que el año que no hemos visto nos lo tienen que rellenar de alguna forma porque, aunque estemos en una nueva situación, hay rencillas e historia inacabadas que nos tienen que ir desvelando.
Sí, lo entiendo, todo lo que he dicho puede sonar muy hater. No voy a negar que cuando se anunció este spin-off estuve en contra por muchos motivos, algunos de los cuales se fueron arreglando con el paso del tiempo (la vuelta de los King, nueva historia, nuevos personajes, etc.), pero hay algo que me sigue reconcomiendo. Es bonito y bueno beber de la serie madre, los guiños han sido geniales – el uso de la nostalgia y un poco lo lacrimógeno con la foto de Will y Diane –, pero me recuerda demasiado a ella – ¡si ya he encontrado hasta ciertos paralelismos con Alicia! –. A lo mejor soy yo, que no estoy preparada para otra vuelta. Lo que nadie me quita es que tengo curiosidad por ver hacia dónde va y, sobre todo, por reencontrarme con personajes secundarios que adoro como Elsbeth Tascioni o el juez Abernathy, los cuales ya fueron anunciados.
Girl power a tope
El episodio me ha gustado aunque parezca que no, he soltado una carcajada a lo Diane cuando le ha dicho Adrian que contratándola cubrirían el cupo de diversidad del bufete – me ha recordado tanto a la séptima temporada y al lío que tenían montado (y lo mal que lo trataron, por Dios bendito) –, me lo he pasado en grande con la hostiaza que le han dado a Diane con este giro de la situación, y creo que Maia puede ser un personaje estupendo – Rose Leslie, te quiero, tía –, así que por mí seguiré. Tengo que decir que ¡tenemos intro! No me ha convencido del todo – se me ha hecho tan raro –, pero sí te introduce en el tono de la serie. Una apunte a su favor es la libertad que le da CBS All Access debido a que hemos podido oír cinco “fuck” tan bien metidos que no desentonan, es más, me parece que naturaliza a la gente y a sus conversaciones – aplaudo cada vez que dicen una palabrota; me parecen tan necesarias a veces –.
Por mi parte nada más, excepto animaros a que dejéis vuestros pensamientos, sentimientos o cualquier cosa que se os haya pasado por la mente al ver el episodio. No prometo que vaya a escribir reviews semanales de la serie como hice con The Good Wife. Si veo que tiene buena aceptación, me animaré a escribir la del segundo episodio para que la tengáis esta misma semana. ¡Bienvenidos de nuevo a Chicago! ¡Bienvenidos de nuevo al juego de bufetes!